Transgénico prohibido para consumo humano contaminó maíz en 9 estados

  • Este es el inicio de una catástrofe biológica, advirtieron expertos de seis organizaciones civiles
  • Demandan al gobierno no levantar la moratoria de la siembra de granos modificados genéticamente

Matilde Pérez U.

La Jornada

9 de octubre de 2003

Transgénico prohibido para consumo humano contaminó maíz en 9 estadosOrganizaciones no gubernamentales (ONG) que trabajan en comunidades rurales y la Unión de Organizaciones de la Sierra Juárez de Oaxaca (Unosjo) documentaron que el maíz de autoconsumo de comunidades campesinas e indígenas de nueve estado del país está contaminado por organismos transgénicos, entre ellos el Bacillus thuringiensis y el Bt-Cry-9C, mejor conocido como Starlink, prohibido para consumo humano y que presuntamente Aventis -que se fusionó con Bayer- retiró del mercado.

«Este es el inicio de una catástrofe biológica», dijeron los integrantes de las seis ONG, porque la contaminación de maíz fue localizada en comunidades de Chihuahua, Durango, México, Morelos, Oaxaca, Puebla, San Luis Potosí, Tlaxcala y Veracruz. Esto demuestra que «no se puede hablar de un campo de cultivo de transgénicos, aunque sea experimental, y de no transgénicos; para la naturaleza no hay fronteras», asentaron.

Muestreos en 154 comunidades

Integrantes del Centro de Estudios para el Cambio en el Campo Mexicano (Ceccam), Centro Nacional de Apoyos a Misiones Indígenas (Cenami), Grupo de Acción sobre Erosión, Tecnología y Concentración (Grupo ETC), Centro de Análisis Social, Información y Formación Popular (Casifop), Asociación Jalisciense de Apoyo a Grupos Indígenas (AJAGI) y Unosjo iniciaron, a petición de las comunidades, los muestreos en los ciclos otoño-invierno 2002-2003 y primavera-verano 2003. En esos periodos realizaron diagnósticos en 411 muestras provenientes de 154 comunidades. Para detectar la presencia o ausencia de proteínas presentes en organismos transgénicos aplicaron la técnica DAS-ELISA, utilizaron los paquetes comerciales de la marca Agdia y un lector de densidad óptica y filtro de 620 milímetros.

En todas las comunidades que participaron en el diagnóstico se practica la agricultura campesina y son pocos o nulos los insumos químicos; el maíz que obtienen es para autoconsumo y se siembra en parcelas de entre una y dos hectáreas a partir de una semilla nativa o propia, explicó Silvia Ribeiro, del Grupo ETC. La presencia de diversos tipos de organismos transgénicos, incluyendo el Bt resistente a herbicidas «nos lleva a concluir que hay varias generaciones de cruzas y que esto lleva varios años».

Es impresionante descubrir «a primera vista» las deformaciones de las espigas y que ese fenómeno se multiplique en las parcelas de los agricultores que habitan en regiones alejadas de las zonas urbanas, abundó

Ana de Ita, del Ceccam. «Es el maíz nativo el que está contaminado con transgénicos y no se puede atribuir esa situación a los migrantes, sino que las fuentes de contaminación probablemente provienen del maíz importado, del grano que llega por el programa Kilo por kilo o de la ayuda alimentaria enviada por organismos internacionales a esas zonas». Alvaro Salgado, de Cenami, lamentó que el gobierno federal y organismos como el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo -donde se resguarda el germoplasma del maíz- no hagan nada para detener esta contaminación y sigan negándola. «Es como si estuvieran experimentado con la gente, sin darle la información ni la protección que merece.»

Es evidente que el gobierno no está cumpliendo con su papel de salvaguardar al maíz, a pesar de que México es centro de origen. De continuar así, la biodiversidad del país está en alto riesgo, pues la ley de bioseguridad que aprobó el Senado es insuficiente y pareciera que su objetivo es proteger a las cinco empresas que controlan la producción de transgénicos, entre ellas Monsanto, abundó.

Tras mostrar una fotografía del maíz deformado por la presencia de organismos transgénicos de una parcela en Chihuahua y en la que aparece un campesino de cerca de 70 años, Salgado comentó que el agricultor mencionó que era la primera vez que la espiga estaba «tan enferma». «Esa situación no se deriva de un fenómeno climatológico y fue en esas comunidades en donde los resultados de la investigación evidenciaron la presencia de proteínas de tres diferentes organismos transgénicos, entre ellos el Starlink».

En 1996, en Estados Unidos se liberó en el ámbito comercial la primera variedad de maíz transgénico, años después el gobierno de ese país prohibió la comercialización para consumo humano de la variedad Starlink por considerarla con potencial alergénico. Eso motivó que Aventis (ahora fusionada con Bayer) pagara más de 100 millones de dólares en daños y retirara del mercado los más de 300 productos que llegaron al mercado estadunidense.

Por no haber un seguimiento de los probables daños que ese tipo de maíces provocan en la salud humana, «no sabemos si entre los habitantes de esas comunidades han aumentado las alergias o han presentado enfermedades diferentes a las que se tenían detectadas o bien se ha debilitado el sistema inmunológico», asentó Silvia Ribeiro.

Los tres integrantes de Grupo ETC, Ceccam y Cenami consideraron que existe un grado significativo de contaminación transgénico y «está mucho más extendida geográficamente de lo que han informado las autoridades. Podría estar presente en todo el territorio nacional y potencialmente en países de Mesoamérica. Todos los diagnósticos que se han dado a conocer al público, incluyendo los realizados autogestionariamente por comunidades y organizaciones indígenas con organizaciones civiles, las del Instituto Nacional de Ecología, del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias, Comisión Nacional de Biodiversidad, son relativamente pocas muestras y sus resultados presentan contaminación.

Las fuentes de la contaminación

Puntualizaron que en dichas comunidades, los campesinos nunca han plantado maíz proveniente de Diconsa o variedades comerciales, eso indica que fueron contaminadas por el polen diseminado desde el maíz de quienes plantaron semillas contaminadas o bien por la recepción de granos provenientes de diversas fuentes.

¿Pero después de este descubrimiento de contaminación, qué sigue?, se preguntan y responden: «corresponde a la sociedad civil tomar en sus manos la defensa y protección de las variedades criollas del maíz, de luchar por la protección de la biodiversidad y evitar que el gobierno ceda a las presiones de las trasnacionales para levantar la moratoria de la siembra y producción de maíz transgénico».

Esto es el inicio de una larga lucha, ya que el maíz transgénico está siendo utilizado en Estados Unidos para producir sustancias no comestibles tales como plásticos, adhesivos, fármacos y hasta espermicidas, que podrían contaminar las semillas del maíz utilizado por los campesinos. Agregaron que en octubre del año pasado, en Iowa y Nebraska, se comprobaron escapes de ese tipo de maíces, aunque las autoridades y la empresa responsable, Prodigene, aseguran que fueron contenidos, acotó Ribeiro.

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octubre 9, 2003

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