Analizan labriegos medidas para defender a Oaxaca como centro de origen del maíz

  • No hay programas oficiales para erradicar el grano transgénico en cultivos, afirman

Angélica Enciso L.

15 de diciembre de 2003

La Jornada

Frente a la falta de acción del gobierno federal ante la presencia de maíz transgénico detectada hace dos años en los cultivos tradicionales de comunidades de la sierra norte de Oaxaca, los campesinos establecerán medidas para proteger el centro de origen del grano, señaló Aldo González de la Unión de Organizaciones de la Sierra Juárez Oaxaca.

Explica que aunque el gobierno ha hecho estudios sobre el caso ha guardado silencio, por lo que las organizaciones indígenas de la región efectuaron sus propias investigaciones. «Da la impresión de que las autoridades no les interesa el problema de la contaminación», indican.

Afirma en entrevista que no existe confianza en que oficialmente haya un plan o programa para atacar el problema. «Las comunidades relacionadas con este cultivo desde hace miles de años, y que lo sentimos como parte de nuestra vida cotidiana, somos quienes lo vamos a defender, independientemente de lo que diga el gobierno.»

Desde que los investigadores Ignacio Chapela y David Quist, de la Universidad de Berkeley, confirmaron hace dos años la presencia de genes de maíz modificado genéticamente en los cultivos tradicionales de Oaxaca y Puebla, el gobierno federal no ha aplicado medidas al respecto y sólo el Instituto Nacional de Ecología (INE) ha dado a conocer resultados de investigaciones, que confirmaron la situación. El transgénico es un producto de laboratorio al que se inserta un gen de otra especie para un fin determinado; en el caso del maíz el gen que contiene es la bacteria BT, que ataca ciertas plagas.

Además existen hipótesis de que esa «contaminación» fue intencional porque el maíz es una planta de polinización abierta, que intercambia polen a grandes distancias, y había probabilidades de que en algún momento llegara a las variedades tradicionales, lo cual beneficia a las transnacionales productoras de transgénicos, sostiene por su parte Camila Montesinos, de la agrupación Grain.

Contaminación en México y Canadá

Agrega que la contaminación se ha dado en los casos de maíz en México y canola en Canadá, donde las siembras de productores que no utilizan el transgénico han sido «contaminadas» y son demandados por la empresa Monsanto porque presuntamente utilizan semillas transgénicas, sin el pago de la patente, cuando la realidad es que el polen llega a las plantaciones de los granjeros.

Con la presencia de transgénico en el centro de origen del maíz se pretende decir que ya da lo mismo «contaminar» cualquier otro sitio y se busca terminar con los granos tradicionales para crear una dependencia hacia las empresas, tanto en la compra tanto del grano modificado genéticamente como del convencional, ya que serán las únicas que los poseerán, indica.

Aldo González recuerda que en 2001 el INE confirmó la presencia de transgénicos, pero no precisó las comunidades afectadas, lo cual «nos preocupa porque necesitamos ese dato, así como el tipo de transgénicos y las afectaciones. Ha sido la única dependencia gubernamental que ha tenido el valor de pararse en el lugar donde se detectó por primera vez la contaminación de transgénicos; por parte de Sagarpa sólo hay silencio», señaló.

Los labriegos están preocupados por saber si sus siembras están libres de contaminación «y no tenemos los suficientes recursos para muestrear todas las comunidades que quisiéramos», refiere. En la sierra Juárez hay alrededor de cien poblados con un promedio de 700 habitantes, los cuales, además, han decrecido por la migración, y se empieza a dejar de sembrar maíz.

«Se convenció a las comunidades de sembrar café, de dedicarse a la explotación forestal y poco a poco fueron abandonando el cultivo de maíz. Esto también es un problema porque cada vez se compra más grano de las tiendas Diconsa, con lo que se afecta al centro de origen, que es Oaxaca, y Tehuacán, donde se han encontrado las muestras más antiguas de maíz», asegura.

Frente a esta situación una de las acciones que se deberán adoptar es suspender la importación de maíz transgénico de Estados Unidos y mantener la moratoria, porque si aquí se siembra maíz transgénico será un caos y un atentado contra la soberanía nacional, advirtió.

«Creemos que los funcionarios encargados de la bioseguridad tienen más relaciones con las transnacionales que conocimiento sobre la agricultura y alimentación del pueblo mexicano», agregó.

Expresó asimismo su desconfianza por la iniciativa de ley de Bioseguridad que está en la Cámara de Diputados, porque va a permitir que se siembren transgénicos en nuestro país y es una ley que no favorece a México, sino a empresas de agronegocios.

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diciembre 15, 2003

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