La Vía Campesina dice no a la legalización de la muerte

Vía Campesina

21 de marzo de 2006                                                              

El movimiento campesino internacional La Vía Campesina reafirma que los recursos naturales (las semillas, la tierra, el agua, los bosques y otros) son la vida misma y son patrimonio de la humanidad. Tienen que estar al servicio y bajo el cuido de las comunidades que las veneran, las protegen, las usan y las mejoran.

El modelo neoliberal mercantiliza y monopoliza las riquezas naturales con tecnologías e instrumentos legales como el sistema de derechos de propiedad intelectual. Este modelo económico e ideológico niega los conocimientos y la cultura de nuestros pueblos ancestrales y campesinos, base de la alimentación de la humanidad desde que las mujeres iniciaron la agricultura hace miles de años.

La «modernización» de la agricultura, a partir de la «Revolución Verde», con los agrotóxicos, la biotecnología, los monocultivos, los transgénicos, la nanotecnología y la tecnología Terminator, está destruyendo el mundo rural, el medio ambiente, expulsando millones de familias del campo y generando una producción alimentaria industrial que, lejos de eliminar el hambre, la está profundizando.

En este sistema, la tecnologia Terminator, que impide a los agricultores conservar sus semillas y los fuerza a comprar nuevas semillas para cada siembra, es una tecnología inmoral e inaceptable. Crea semillas homicidas contra los campesinos y sólo puede beneficiar a las grandes corporaciones agro-químicas como Monsanto, Syngenta y Dupont.

La Vía Campesina denuncia que en esta 8a Conferencia de las Partes del Convenio de Diversidad Biológica (COP-8), hay una propuesta promovida por EEUU, Canada, Nueva Zelandia, y Australia para minar la moratoria que existe hoy en la Convención sobre la Diversidad Biologica contra las pruebas de campo y la comercialización de la semillas Terminator. La Vía Campesina denuncia la colaboración de muchos gobiernos de países subdesarrollados con los países industriales para imponer este modelo, legalizándolo a traves de diversos instrumentos jurídicos internacionales y legislaciones nacionales.

Miles de campesinos y campesinas de La Vía Campesina hemos venido a Curitiba para hacer oir nuestra voz frente a la COP-8.

Demandamos que se establezca la prohibición absoluta de los trangénicos en la agricultura, asi como de las otras tecnologías controladas por transnacionales. Nos oponemos a las patentes sobre la vida y exigimos a todos los gobiernos del mundo que prohiban la tecnología Terminator.

Proponemos la Soberanía Alimentaria que alimenta la vida misma y establece el derecho de los pueblos a decidir -en base a sus conocimientos y culturas- cómo quieren alimentarse, cómo quieren producir sus alimentos y cómo los quieren compartir. Son los productores mismos y las comunidades rurales -y no el capital privado- que tienen el pleno derecho al acceso, el uso y el control de la tierra, de las semillas y de los recursos naturales para que sigan sirviendo a la humanidad.

La Vía Campesina ratifica el derecho de los pueblos a alimentarse con productos nutritivos y sanos, sin ningún tipo de represión política, económica o militar. Se sustenta en el principio fundamental que la vida no se privatiza.

Exigimos el pleno respeto a nuestro derecho de continuar reproduciendo, cuidando, curando y preservando las semillas para seguir proveyendo la base, no solo de nuestra subsistencia, sino también de la diversidad agrícola de lo que depende la alimentación del mundo.

Nuestro movimiento, que une millones de campesinos y campesinas en todo el mundo, continuará su rotunda oposición a la privatización de la vida y seguirá desarrollando una agricultura respetuosa de los valores, las culturas y las necesidades de las comunidades humanas.

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marzo 21, 2006

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