Tríptico para UNOSJO

Aldo González Rojas

Red en Defensa del Maíz

Si se siembran semillas de maíz híbrido o mejorado que contenga semillas transgénicas, se seguirán contaminando las semillas nativas o criollas de maíz, lo que puede hacer que se pierdan las semillas que nos heredaron nuestros ancestros.

El maíz es un elemento vivo de nuestras comunidades, sin el cual no podríamos vivir. En las comunidades lo sembramos y lo cosechamos con gran esmero porque sabemos que nos dará de comer durante todo el año. Como todos sabemos los apoyos gubernamentales al campo se han reducido enormemente después de la firma del Tratado de Libre Comercio, lo que ha obligado a mucha gente a migrar a Estados Unidos, dejando de sembrar maíz, por lo que México ha aumentado sus importaciones de maíz de los Estados Unidos. Todo lo anterior provocó que los maíces de algunas comunidades de la Sierra Juárez y otros lugares del país se contaminaran por transgénicos. Esta contaminación se descubrió en el año 2001 y fue causada porque algunas personas sembraron el maíz proveniente de costales de Diconsa, o Conasupo, como le conocemos, sin saber que contenían granos de maíz transgénico proveniente de Estados Unidos. ¿Pero que es un transgénico? Un transgénico es un ser vivo al que le han alterado su esencia en un laboratorio al introducirle características de otros seres vivos, que pueden ser plantas, animales ó bacterias. En el caso del maíz existen principalmente dos tipos de trans-génicos supuestamente comestibles, a uno lo han modificado para que la planta produzca un veneno que mate a algunas plagas que solo existen en Estados Unidos y Europa, pero también mata a insectos que son útiles para el maíz, como las abejas y las mariposas; otro tipo de maíz transgénico es el resistente al herbicida glifosato, el cual solo ha beneficiado a la empresa Monsanto, pues ha aumentado su venta mundial de herbicidas, como Faena y otros. Además los transgénicos pueden provocar enfermedades en el organismo humano y el de los animales que los consumen.

Las nuevas agresiones al maíz. En el año 2008 en el estado de Chihuahua algunos campesinos sembraron maíz transgénico sin saberlo porque las semillas que utilizaron eran híbridas y estaban contaminadas por transgénicos; por esta y otras razones, científicos mexicanos afirman que es muy probable que la nueva fuente de contaminación del maíz por transgénicos sean las semillas “híbridas” o también llamadas “mejoradas”. Estas semillas normalmente se compran en las tiendas de productos agrícolas o las regalan programas de gobierno como el PROMAF, que ofrece un apoyo económico a los campesinos, para que siembren semillas supuestamente mejoradas y dejen de sembrar sus semillas propias. Si se siembran semillas de maíz híbrido o mejorado que contenga semillas transgénicas, se seguirán contaminando las semillas nativas o criollas de maíz, lo que puede hacer que se pierdan las semillas que nos heredaron nuestros ancestros. Las semillas híbridas y transgénicas son propiedad de empresas extranjeras a las que se conocen como “trasnacionales”, quienes están interesadas en desaparecer nuestras semillas nativas o criollas, con la finalidad de que después les tengamos que comprar la semilla que necesitemos para sembrar. Todas estas agresiones al maíz, están solapadas por el gobierno mexicano y prueba de ello es que el presidente Felipe Calderón, firmó un decreto en el que se autoriza que se siembre en nuestro país maíz transgénico para consumo humano y animal con fines experimentales. Desgraciadamente esta actitud gubernamental puede dar pie a que los maíces mexicanos se sigan contaminando con otras variedades de maíz transgénico que ya se siembran en Estados Unidos, como el maíz para producir etanol, que es un tipo de combustible para automóviles, o maíces transgénicos para producir plásticos, vacunas, adhesivos y otros productos químicos, que si llegan a contaminar nuestros maíces los convertirán en veneno, poniendo en riesgo la verdadera esencia del maíz, que fue creado para alimentarnos. ¿Qué podemos hacer? Como indígenas y campesinos debemos asumir la responsabilidad de defender a nuestros maíces, y esta defensa la podemos hacer desde nuestras comunidades. También debemos tomar conciencia de que: abandonar el campo, sembrar semillas que no son nuestras, y comer maíz que no haya sido sembrado con nuestras manos es atentar contra nuestra propia vida.

¡Sembremos nuestros propios maíces! ¡No permitamos que nos obliguen a dejar de sembrar nuestras semillas! ¡No a la siembra de maíces híbridos! ¡No permitamos que se siembren maíces transgénicos! Semillas “híbridas” o “mejoradas” Nueva fuente de contaminación transgénica Otra amenaza para el maíz criollo (nativo)

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