Busca la FAO contrarrestar la oposición a transgénicos: ONG

  • Critican a la organización por calificar de problema nacional la contaminación del maíz
  • Preparan demanda ante un tribunal internacional contra esas siembras experimentales

Angélica Enciso

La Jornada

1 de marzo de 2010

Guadalajara, Jal. 28 de febrero.

Con la conferencia internacional de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) sobre biotecnologías agrícolas en los países en desarrollo, se busca contrarrestar la oposición que existe en el mundo hacia los transgénicos y se daría el aval para su cultivo en México, centro de origen del maíz, advirtió Pat Mooney, director ejecutivo del Grupo ETC.

Previo a la realización el lunes del encuentro, la Red en defensa del maíz, Vía Campesina y la Asamblea de Afectados Ambientales realizaron este domingo la conferencia pública Los transgénicos nos roban el futuro, en el parque del ex convento del Carmen.

Mooney fue invitado por la FAO para participar en el comité asesor internacional, pero renunció debido a que hizo 14 recomendaciones que no fueron tomadas en cuenta y a que los documentos base están irremediablemente sesgados en favor de la biotecnología y reflejan la intención de dar un fuerte impulso a esta industria.

Ante decenas de personas reunidas en la plaza, expresó su preocupación por la contaminación de las siembras campesinas mexicanas con maíz transgénico, sobre lo cual, recordó, la FAO únicamente dijo que se trataba de un problema nacional. Se olvida de que aquí está el centro de origen.

Apuntó que lo que está en riesgo con la expansión de las trasnacionales de biotecnología es el control sobre la biomasa del planeta, de la cual 23.6 por ciento se ha mercantilizado y aún quedan muchos recursos.

Sostuvo que las empresas descubrieron un rasgo genético común en el ADN de todas las plantas, y ya lo patentaron, con lo cual quieren volverse dueños de todos los cultivos del planeta. Apuntó que los campesinos han desarrollado 1.9 millones de variedades de cultivos, mientras que las empresas tienen 72 mil variedades, sobre todo de productos ornamentales, lo cual refleja su compromiso para acabar con el hambre.

Alberto Gómez, de Vía Campesina, recordó que en 1996, en una cumbre de la FAO, no aparecía la biotecnología como una alternativa para acabar con el hambre. Ahí se decía que se necesitaba liberalizar la agricultura, y entonces tomaron impulso la Organización Mundial de Comercio y los tratados de libre comercio. El saldo ha sido un incremento de las personas con hambre en el mundo.

Octavio Rosas, de la Asamblea de Afectados Ambientales, sostuvo que la siembra experimental de maíz, recientemente autorizada en México, luego de 10 años de moratoria, se suma a los agravios y agresiones que sufren comunidades del campo y la ciudad.

Las organizaciones preparan una demanda a un organismo internacional por la autorización de los cultivos experimentales de transgénicos y el apoyo que el gobierno mexicano ha dado a esas siembras, anunció Evangelina Robles, del Colectivo Coa.

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