Al año de contaminación: un recuento

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Septiembre, 2001. El Instituto de Ecología (INE) de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) anuncia que ha descubierto contaminación transgénica en las variedades nativas de maíz en los campos de dos estados del sur. Los estudios del INE confirman los hallazgos de Ignacio Chapela y David Quist, biólogos de la Universidad de California en Berkeley. [En ese momento las leyes mexicanas prohibían el cultivo de maíz transgénico en México debido al riesgo que puede representar para las variedades nativas, pero como parte del Tratado de Libre Comercio de América del Norte el país importaba entre millón y millón y medio de toneladas de maíz transgénico al año provenientes de los Estados Unidos.]

El informe oficial del INE afirma que los científicos encontraron contaminación transgénica en 15 de 22 sitios, en grados del 3 al 10%. La amplitud y el grado de contaminación que se encontró en las parcelas de los campesinos impacta a los círculos científicos, ya que al parecer los estudios de flujo genético en maíz han menospreciado la habilidad del maíz transgénico para cruzarse con las variedades tradicionales o híbridas. Antonio Serratos del CIMMYT afirma que “la existencia generalizada de rasgos transgénicos entre las variedades tradicionales en México indica una grado muy notable de diseminación, considerando que el maíz transgénico se liberó para su comercialización en los Estados Unidos en 1996”.1

Octubre, 2001. Las organizaciones de la sociedad civil mexicana demandan que el gobierno pare inmediatamente las importaciones de maíz y desarrolle una estrategia para detectar, prevenir y revertir la contaminación transgénica, y que las empresas responsables paguen los daños a los campesinos afectados. Cientos de organizaciones de la sociedad civil en el mundo apoyan sus demandas. La reunión anual del CGIAR se lleva a cabo en Washington y evita discutir el tema de la contaminación en el centro de diversidad genética del maíz.

Noviembre, 2001. La revista Nature publica un artículo científico de Ignacio Chapela y David Quist de la Universidad de California en Berkeley que muestra la contaminación de las variedades tradicionales campesinas que encontraron en México. En la FAO, se aprueba el Tratado Internacional de Recursos Fitogenéticos después de siete años de negociaciones

Diciembre, 2001. Científicos amigos de la industria inician una sucia campaña para desacreditar el artículo de Chapela y Quist afirmando que la contaminación no está probada, y acusan a Chapela y Quist de fallas metodológicas.

Enero, 2002. Más de 120 organizaciones de campesinos, indígenas y de la sociedad civil se reúnen en el Foro en Defensa del Maíz en la Ciudad de México y reafirman sus demandas de parar las importaciones de maíz transgénico y atender el problema de la contaminación de las variedades nativas. En el foro, representantes de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales de México anuncian los resultados preliminares de los nuevos estudios en curso en Oaxaca y Puebla, que muestran contaminación de hasta 37% en las muestras tomadas en esos estados.

Febrero, 2002. En el Foro Social Mundial en Porto Alegre algunas organizaciones de la sociedad civil exigen que la FAO y el CGIAR reconozcan la contaminación, desarrollen un plan de emergencia para proteger los bancos genéticos en fideicomiso y llamen a una moratoria contra la liberación de transgénicos. Más de 140 organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo publican una “Declaración Conjunta sobre el Escándalo del Maíz en México” y protestan contra la campaña de descrédito contra los científicos de Berkeley.2

Representantes de la industria biotecnológica continúan atacando a Chapela y Quist e ignoran los resultados de los estudios del gobierno mexicano. Enfrentados con la abrumadora evidencia de la contaminación, cambian la argumentación y aseguran que si la contaminación ya está en el campo, ello incrementará la diversidad y proveerá a los campesinos mexicanos de “tecnología gratuita”.

El CIMMYT responde a la declaración conjunta internacional afirmando que ellos cumplieron su responsabilidad haciendo pruebas para detectar contaminación transgénica en sus bancos genéticos. El CIMMYT mantiene una actitud ambigüa ante la crisis de la contaminación en México, negándose a confirmar o negar la evidencia de tal contaminación por escrito.

El Comité de Políticas de los Recursos Genéticos del CGIAR se reúne en Filipinas y, siguiendo los consejos del IRRI (Instituto Internacional de Investigación sobre Arroz) y del CIMMYT, se rehúsa a admitir la contaminación transgénica de variedades nativas o a llamar a una moratoria a la liberación de transgénicos en los centros de origen de los cultivos.

Marzo, 2002. La FAO le pide al CIMMYT que investigue las implicaciones del maíz transgénico y que el gobierno mexicano provea información acerca de la extensión de la contaminación y el desarrollo de un plan concreto para responder a los riesgos que significa esta situación

Abril, 2002. La revista Nature cede a la presión y se retracta del artículo de Chapela y Quist, diciendo que “La evidencia disponible no es suficiente para publicar el artículo original.” La retractación de Nature, considerada una victoria importante de relaciones públicas para la industria biotecnológica, fue publicada justo antes de la reunión del Convenio de Diversidad Biológica (CDB) en La Haya.

La Sexta Conferencia de las Partes del CDB se realiza en La Haya. Le sigue una reunión internacional del Protocolo de Bioseguridad. El tema de la contaminación transgénica no se discute oficialmente en ninguna las reuniones, aunque los gobiernos africanos expresan su preocupación. Pese a estar en el ojo del huracán, el gobierno mexicano no presenta en el CDB posición oficial en el tema. Sin embargo, en una reunión convocada por organizaciones de la sociedad civil, y a la que asisten muchos delegados oficiales, un alto funcionario del Instituto de Ecología de México confirma que hay grados alarmantes de contaminación del maíz transgénico en México.

Mayo, 2002. El CIMMYT publica un documento llamando a hacer más estudios, “en caso de que” haya habido contaminación en México. El Centro reconoce la necesidad de hacer más estudios sobre el flujo genético del maíz y los posibles impactos de los transgenes en el cultivo, subrayando en particular la preocupación por el impacto de la nueva generación de cultivos modificados genéticamente para la producción farmacéutica e industrial. El CIMMYT declara públicamente su apoyo al uso del maíz transgénico, y ofrece a los gobiernos su experiencia en bioseguridad y asuntos relacionados.

Junio, 2002. La Cumbre Mundial de la Alimentación + 5 sesiona en Roma y cientos de organizaciones de la sociedad civil incluyendo a la Vía Campesina, la federación de campesinos más grande del mundo, denuncia la contaminación transgénica como seria amenaza a la soberanía alimentaria y a los derechos de los agricultores. Los gobiernos ni siquiera consideran el tema.

Julio, 2002. Varios países del sur de África cuestionan los granos transgénicos impuestos como ayuda humanitaria. El Programa Mundial de Alimentos, la Organización Mundial de la Salud y la FAO emiten declaraciones criticando a África por no aceptar la ayuda alimentaria transgénica. El director general del IRRI, Ron Cantrell, publica un documento defendiendo la colaboración con las multinacionales de los agronegocios y la aceptación de patentes dentro del sistema del CGIAR.

Agosto, 2002. El INE y la Comisión Nacional para la Biodiversidad (Conabio) anuncian que las pruebas subsecuentes realizadas por dos instituciones académicas diferentes no sólo confirman los hallazgos originales, sino que revelan grados más altos de contaminación. Los nuevos datos muestran que la contaminación transgénica alcanzaba un rango del 1 al 37% en el 95% de los lugares donde se hicieron pruebas en los estados de Oaxaca y Puebla.3 El director del INE, Exequiel Ezcurra afirma que “la conclusión más importante de esos estudios es que los constructos transgénicos se mueven mucho más rápido en el ambiente natural de lo que se creía anteriormente, lo cual nos obliga a reconsiderar las medidas de bioseguridad.”4

La Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sustentable en Johanesburgo se alinea con los mayores poderes económicos mundiales y consagra el rol de las corporaciones trasnacionales como actores principales del desarrollo sustentable. La sustentabilidad es reducida a problemas tecnológicos. Los organismos genéticamente modificados están en la agenda oficial, pero se discute acaloradamente sobre sus implicaciones debido a los casos de contaminación en México, las protestas de los gobiernos africanos por la ayuda alimentaria transgénica y la afirmación de los proponentes de los transgénicos, de que ésta será la solución del hambre en el mundo. El Secretario de Estado de los Estados Unidos, Collin Powell, es abucheado por delegados oficiales cuando se refiere a la necesidad de usar maíz transgénico. Las organizaciones de agricultores, las de la sociedad civil y muchos gobiernos del Sur expresan su preocupación por la contaminación.

El Comité Científico Consultivo en pleno de la Comisión Intersecretarial sobre Biodiversidad y Organismos Genéticamente Modificados (Cibiogem) renuncia en protesta por la falta de compromiso del gobierno mexicano para con los temas de la bioseguridad. En una declaración pública, los científicos lamentaron que “el gobierno federal no considera como prioritaria la discusión sobre los organismos genéticamente modificados y… nuestras observaciones y opiniones no son tomadas en cuenta.”5

Septiembre, 2002. Un año después del anuncio de la contaminación del maíz, los gobiernos nacionales y los organismos internacionales han fracasado en toda la línea en tomar acciones para remediar, parar o aún prevenir la contaminación. El gobierno mexicano se mantiene en silencio. El CGIAR sigue en silencio.

22 de octubre, 2002. Después que Nature se negó a publicar los resultados de los nuevos estudios, Ezcurra dice que “los argumentos de los analistas de Nature no son científicos, son ideológicos… Nuestros datos sugieren que los transgénicos están allí [en México]”.6

Obligaciones aparte, las medidas sobre bioseguridad quedan aún más relegadas en la agenda gubernamental. Aunque el propio Secretario del Medio Ambiente, Víctor Lichtinger preside la (Cibiogem) de septiembre del 2001 a septiembre del 2002, dicha comisión no considera el asunto.

A su regreso de la Cumbre Mundial en Johanesburgo, el Secretario Lichtinger presenta como un logro que México hubiera presentado la iniciativa del Grupo de Países Megadiversos Afines para proteger la biodiversidad, basándose en la propiedad intelectual y promoviendo la biotecnología “para incrementar el valor de la biodiversidad.” La prensa pregunta si el supuesto liderazgo internacional de México no se contradice con la falta de acción del gobierno mexicano con respecto a la contaminación del maíz. Dando una puñalada al corazón de la cultura y la agricultura mexicanas, el secretario responde: “la biodiversidad es mucho más que el maíz.”7

Con este tipo de posturas oficiales no habría sorprendido que incluso mientras todo el mundo observaba el caso de la contaminación, México levantara la moratoria que había sobre el cultivo del maíz transgénico al terminar el periodo preliminar de tres años, a fin de octubre. Lo haría después, como ahora ya sabemos.

Grupo ETC

Notas:

1 Comunicación personal con Antonio Serratos, 6 de diciembre del 2001. Serratos sostiene que el grado de flujo genético es más veloz en las parcelas de los campesinos en pequeño, y calcula que si un campesino siembra un surco de semillas de maíz transgénico en una parcela de una hectárea su terreno de labor será transgénico en un 65% en solamente siete años.

2 La declaración puede consultarse en
www.etcgroup.org.

3 Los estudios, realizados por la Universidad Nacional Autónoma de México y el Cinvestav no se han publicado, ya que estaban esperando salir al público en Nature, revista que rechazó publicarlos en octubre del 2002. Aunque la intención era revalidar el artículo original del cual Nature se retractó, lo cual es comprensible, el retrasar la información al público acerca de un asunto de biodiversidad tan serio, es muy reprobable.

4 Citado en la nota “Confirma el INE la presencia de transgénicos en cultivos de Oaxaca”, en La Jornada, México, 12 de agosto del 2002.

5 “Renuncia el Consejo Consultivo de la Comisión de Bioseguridad” en La Jornada, México, 13 de agosto del 2002.

6 “Nature se niega a publicar estudio sobre transgénicos”, nota por Angélica Enciso y Andrés Morales, en La Jornada, México, 22 de octubre del 2002.

7 “Deben otorgarse a etnias derechos sobre recursos genéticos: Lichtinger”, nota por Angélica Enciso, en La Jornada, México, 19 de septiembre del 2002,

* Fragmento del documento de contexto del Grupo ETC “El año de la contaminación”, octubre de 2002

febrero 1, 2012

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