Contaminación transgénica: dieciocho puntos ineludibles

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1. En cualquier parte del mundo, los cultivos transgénicos están controlados por las mismas seis empresas transnacionales. Las tres mayores controlan, además, el 53% del mercado mundial de todo tipo de semillas comerciales. Todos los transgénicos están patentados, y ése es uno de sus objetivos últimos: controlar las semillas. Tan sólo este mecanismo convierte en delincuente a todas las víctimas de la contaminación por polen u otras vías, o a quien resiembre sin saberlo una de estas semillas de laboratorio.

2. Existen ya numerosos y sólidos informes técnicos y científicos que muestran que los cultivos transgénicos producen menos o igual que las semillas híbridas, que en promedio usan mucho más agroquímicos que las comunes, nativas (ancestrales muchas de ellas), dejando un margen de ganancia menor para el productor, pero mucho mayor para las empresas.1

3. Existen también múltiples informes que muestran que es inevitable la contaminación transgénica de otros cultivos, o de plantas silvestres emparentadas, una vez que los transgénicos fluyen en el campo.2 Así, en vez de ser una “opción” agrícola más, en realidad son el cultivo más imperialista de la historia de la agricultura: parecidos en su operación a los virus y las bacterias, al contaminar extienden su dominio y socavan la diversidad sustituyéndola por unas cuantas variedades (las transgénicas, débiles, inestables, pero eso sí muy legales).

4. Existen varios informes de asociaciones médicas sobre los posibles impactos de los transgénicos en la salud, que señalan impactos graves sobre todo en funciones inmunológicas, y denuncian que además hay una gran falta de estudios epidemiológicos.3

5. Por todo lo anterior, creemos que los cultivos transgénicos son un instrumento de abuso corporativo contra el derecho a la alimentación y los alimentos sanos, contra la producción independiente, diversificada de alimentos, que ocurre en pequeña escala y en manos de campesinos en muchísimos rincones del planeta (al punto de que son quienes proveen la parte más significativa de la alimentación mundial). Es un ataque frontal contra la soberanía alimentaria.

6. En México, además de lo dicho, se comete un crimen histórico por tratarse del centro de origen del maíz.

7. El maíz no es simplemente un cultivo más, no es un solamente un grano, es un complejo tramado de relaciones, un proceso civilizatorio de por lo menos 10 mil años de antigüedad, que sigue vivo. Y en México tiene una vastísima fuerza social. Es la vida misma para un amplio conglomerado de personas que al asumirlo como un sistema diverso (la milpa), e impulsar que lo siga siendo, cuida del mundo mediante los quehaceres propios del ciclo agrícola que incluye el cuidado del suelo, el bosque y el agua mediante saberes tradicionales y así basa su alimentación, su economía, su cultura, su religión y su salud. Cuando este proceso se logra y es pleno, implica entonces la base para la autonomía y para recuperar la historia, y un presente y un futuro propios. Al contaminarlo transgénicamente y entregar su control a empresas transnacionales, se viola y se socava todo lo anterior.

8. El maíz es alimento básico de la población mexicana. En ninguna parte se han evaluado los efectos de la contaminación transgénica donde el consumo cotidiano es cuantioso como el que ocurre solamente aquí. Existen estudios científicos que, con mucho menor consumo, reportan que la ingestión de transgénicos provoca alergias y otros impactos más graves en la salud humana y de los animales.

9. La contaminación del maíz, en su centro de origen, significa contaminar el reservorio genético natural de uno de los cuatro cultivos de mayor consumo a nivel mundial. Este reservorio genético es imprescindible para enfrentar, por ejemplo, enfermedades del maíz y otros problemas creados por el caos climático.

10. Los pueblos indígenas y campesinos que criaron el maíz y se criaron con éste, siguen vivos en México y siguen entretejiendo su existencia con el maíz. El 85% de los productores del maíz son campesinos en pequeña escala. La contaminación y siembra de maíz transgénico es un atentado contra sus derechos y contra el legado que han aportado a la alimentación de la humanidad. Los ataques a los pueblos y las invasiones y el acaparamiento de sus territorios, son ataques a un modo de vida que tiene por objetivo último cuidar el mundo, el maíz y la soberanía alimentaria.

11. Por ser centro de origen, México cuenta con un gran número de maizólogos e investigadores especializados en maíz, que en varias ocasiones han presentado al gobierno y al público documentos ampliamente fundamentados, mostrando que la contaminación transgénica y la acumulación de transgenes por generaciones de maíz nativo, podrían llevar a su deformación y posible esterilidad, entre otras consecuencias.

12. Por éstas y otras razones (que es inevitable la contaminación transgénica de las variedades campesinas; que hay un desconocimiento de los impactos de los transgénicos sobre la biodiversidad) existía en México una moratoria, decretada desde fines de 1998 y principios de 1999, contra la siembra de maíz transgénico. En 2005, con la aprobación de la Ley de Bioseguridad y Organismos Genéticamente Modificados, se incluyó la obligación de crear un Régimen Especial de Protección del Maíz y eso le permitió a las corporaciones ganar tiempo mientras la sociedad mexicana valoraba y entendía las implicaciones de dicha ley y de su régimen. En los hechos, este régimen fue hecho a un lado mediante artilugios legales que lo redujeron a 8 párrafos dentro del reglamento de dicha ley. Pese a no haber cambiado ninguna de las condiciones por las cuales se estableció la moratoria, ésta se rompió al abrir el gobierno la llamada experimentación “controlada” con el maíz transgénico. Desde 2010 el gobierno permitió la siembra experimental y considera la liberación a gran escala para 2012.

13. Desde 2001 y cada año hasta el presente se ha comprobado mediante estudios del gobierno, de organizaciones civiles y campesinas o de científicos, la contaminación transgénica de maíces nativos, en varios estados del país. Esta contaminación se debió fundamentalmente a la importación de maíz no segregado, a la entrega de semillas “mejoradas” en programas del gobierno y, en los últimos años, a la siembra ilegal intencionada por parte de algunos agricultores en connivencia con las empresas transnacionales de transgénicos, y con la silenciosa complicidad del gobierno.

14. Todas las organizaciones campesinas no corporativas, las organizaciones indígenas, sociales, civiles, de mujeres, de derechos humanos, culturales y muchos científicos, se han opuesto explícitamente y con cartas, demandas y documentos, a la siembra de maíz transgénico en México. La mayoría de los textos enviados a las “consultas públicas” gubernamentales en bioseguridad expresan una oposición a la experimentación y liberación, por una enorme diversidad de motivos.

15. Más de 2 mil científicos de México y otros países presentaron al gobierno de México un “extrañamiento” por la siembra de maíz transgénico en el centro de origen, apelando a mantener la moratoria contra la siembra de maíz transgénico y a que no existen condiciones para contener la contaminación.

16. Diferentes organizaciones civiles han presentado recursos legales en varios momentos del proceso que lleva ya cerca de diez años pero, sin razón de por medio, el gobierno las ha decretado improcedentes o en algunos casos solamente ha detenido el proceso hasta modificar las leyes y luego seguir adelante.

17. La actitud del gobierno ha sido en todo el proceso la de violar o manipular las leyes, y continuar promoviendo, paso a paso, la liberación de maíz transgénico.

18. La Red en Defensa del Maíz impulsó en 2009 una carta internacional, firmada por miles de organizaciones, que se envió a la FAO y al Convenio de Diversidad Biológica (CDB), para exigir protección a los pueblos del maíz y al maíz en su centro de origen. El CDB no contestó nunca la carta, la FAO contestó que era un problema “nacional”. Sin embargo, el centro de origen de un cultivo es el centro de origen para todo el planeta, razón por la cual se insiste en ambos organismos de Naciones Unidas en la necesidad de protegerlo de forma particular. Debemos señalar que la FAO y al CDB incurren en falta de responsabilidad en este asunto de importancia mundial para la alimentación y la biodiversidad agrícola.

Los motivos expuestos, más la convergencia con muchos otros factores presentados por organizaciones campesinas e indígenas, y que constituyen un grave escenario de ataques a los pueblos del maíz y al maíz en su centro de origen, conforman un crimen histórico que amenaza a uno de los cultivos más importantes en la historia de la alimentación mundial. Es imprescindible y urgente que desde las Naciones Unidas, se reconozca este hecho y se conmine al gobierno mexicano a prohibir totalmente la introducción de maíz transgénico.

 

Red en Defensa del Maíz, Ceccam, Grupo ETC, GRAIN,

Cenami, Colectivo Coa, Casifop, Vía Campesina,

Asamblea Nacional de Afectados Ambientales

 Notas:

1 Union for Concerned Scientists EUA, Failure to Yield, Evaluating the Performance of Genetically Engineered Crops, , marzo 2009. http://www.ucsusa.org/food_and_agriculture/science_and_impacts/science/failure-to-yield.html

2 http://www.gmcontaminationregister.org/

3 American Academy of Environmental Medicine, Position on Genetically Modified Foods, http://www.aaemonline.org/gmopost.html

* Puntos presentados a la consideración del Relator Especial de Naciones Unidas para la Alimentación, Olivier de Schutter, en junio de 2011, durante su vista a México.

 

febrero 1, 2012

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