Debemos recorrer de nuevo el camino de la vida

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Parece que hoy estamos en un callejón sin salida. A partir de los años sesenta quisieron meternos la Revolución Verde, y con agroquímicos, nos decían, nos iba a ir mucho mejor. Caímos en la trampa y después de varios años vimos que los suelos se empobrecieron y con ellos la familia. Así comenzó la migración. De unos años para acá, los pueblos empezamos a reaccionar y dijimos que a los pueblos nos llevaron por un camino que no queríamos caminar. Podemos mirar cómo las aguas han disminuido. Podemos ver en los gobernantes la cara de poder y la manipulación que quieren hacer de las semillas y de nosotros. Pero nosotros miramos a la madre tierra como algo sagrado, como un ser de nosotros, con nosotros, no alejado de nosotros sino que nosotros somos parte de ella y por eso tenemos con ella una relación de respeto, de cordialidad. Hemos comenzado así una recuperación de la tierra, de los suelos, que es un trabajo difícil, aunque no imposible.

Sabemos que ellos tienen control sobre los medios de comunicación. Ahora nos fabrican leyes que ya nos pesan y, por el control sobre los medios, nos impiden saber que quieren hacerse dueños de las aguas.

Quieren hacernos creer que son los dueños e inventores de las semillas, pero somos los campesinos quienes las hemos conservado y cuidado por siglos. Ellos cuentan con una estructura gubernamental, desde el Presidente hasta las autoridades municipales, comunales y ejidales que están comprando.

Cada vez son menos las autoridades que están con el pueblo. En nuestra organización hemos caminado orgullosamente por 17 años. Hemos cultivado el respeto y cariño por la madre tierra. Hemos demostrado que no necesitamos los paquetes tecnológicos que nos envían y que nosotros podemos obtener nuestra propia alimentación. Si antes la alimentación era sustentable, podemos demostrar que esto sigue siendo cierto hoy. Tenemos lo básico: el maíz, el frijol y la calabaza, que son nuestra herencia. Estos cultivos podemos encontrarlos junto con otros y con los insectos (como los chapulines, que en Oaxaca son parte de la alimentación) que los agroquímicos buscan destruir y desaparecer. Nos quieren poner un laberinto sin salida, pero sabemos encontrarla, porque conocemos el camino de vida, no de muerte.

En nuestra organización decimos que debemos recorrer nuevamente el camino de vida. La madre tierra es muy generosa cuando la respetamos, cuando le ayudamos a producir. Ella no es adicta a los agroquímicos. Somos nosotros los adictos a los agroquímicos. Sabemos de la amenaza de los transgénicos, no sólo al maíz. Dicen que con ellos se va a acabar el hambre, pero vamos a tener más hambre con ellos. ¿Qué debemos hacer? Cerrar la puerta a toda semilla extraña a nosotros. Sembrar semilla de nuestra región. Las empresas transnacionales dicen que sólo faltan dos pasos: determinar el régimen de protección del maíz y establecer un acuerdo entre ellos sobre los lugares del país que no son considerados como centros de origen del maíz. Nosotros sabemos que el maíz existía del Norte al Sur y del Este al Oeste, sin huecos. Dicen que ya no hay contaminación en Oaxaca, pero sabemos que sí la hay. Seguiremos sembrando nuestro maíz. Invitamos a los que no están en esta lucha a que se sumen. Es tiempo de levantar la voz y decir no a los transgénicos, no a los campos experimentales, porque todos seremos afectados. En el momento que la semilla transgénica se libere todos seremos afectados: los humanos, el agua, los bosques, los insectos. Unámonos y estemos atentos para el momento en que quieran invadirnos definitivamente con las semillas transgénicas.

 Mercedes García

  * Mercedes García pertenece a la Organización Rural de Agricultores Orgánicos, en Oaxaca (Orab) una de las organizaciones que aglutina a comunidades de las siete regiones del estado y es uno de los corazones de la Red en Defensa del Maíz. Ésta fue su presentación en el Foro por la Vida de los Pueblos del Maíz, febrero de 2009.

febrero 1, 2012

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