Debate sobre riesgos sobre el maíz por transgénicos

La Jornada en la ciencia                                                                                                        PDF

ICyTDF. «No hay razón para creer que el maíz transgénico amenace las variedades criollas, pues su genoma es extraordinariamente plástico, por lo que no pasa nada si un gen más se incluye en él», aseguró Luis Herrera Estrella, investigador del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav-IPN), durante su intervención en el «Foro de Maíz: de Quetzalcóatl a los transgénicos: ciencia y cultura del maíz en México», organizado por el Gobierno del Distrito Federal, a través del Instituto de Ciencia y Tecnología (ICyTDF).

Herrera Estrella recordó que no hay evidencia científica que indique que los alimentos transgénicos dañan la salud humana e hizo un llamado a «ser cuidadosos en cómo se maneja la tecnología y no rechazarla de lleno».

Recordó que en el Laboratorio Nacional de Genómica para la Biodiversidad, que él encabeza, se llevo a cabo la secuenciación del genoma del maíz. La variedad elegida fue el «palomero toluqueño», una de las siete razas originales de las que surgieron las variedades actuales de maíz.

La jornada vespertina del miércoles del “Foro de Maíz: de Quetzalcóatl a los transgénicos: ciencia y cultura del maíz en México”, estuvo marcada por el debate entre los participantes en torno al maíz transgénico, de sus beneficios y los potenciales daños a la biodiversidad de nuestro país.

Cristina Barros, de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), expuso que la riqueza de razas que existen en nuestro país debería bastar para que no fuera necesario sembrar maíz transgénico. Sin embargo, Luis Herrera recordó que algunas de las variedades de maíz transgénico son resistentes a plagas o a sequías, problemas que actualmente enfrentan los agricultores mexicanos.

Jorge Nieto, del Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional Autónoma de México, aseguró que las plantas transgénicas son el resultado de 50 años de investigación, conocimiento del que algunas compañías se han apropiado y que actualmente comercializan.

Explicó cómo estudios realizados en EU demuestran que el uso de maíz transgénico resistente a los insectos no ha alterado, ni positiva, ni negativamente, el uso de otros plaguicidas.

Sobre el uso de plantas como biorreactores, es decir, para producir productos biofarmacéuticos, Nieto dijo que es extremadamente peligroso porque el maíz es una especie de polinización abierta, por lo que se corre el riesgo de que el polen de los biorreactores pueda fertilizar a otras plantas.

Programa Integral de Maíz de la Ciudad de México

Este jueves, durante el segundo día de actividades del foro, Rosa Márquez, Secretaria de Desarrollo Rural y Equidad en las Comunidades, explicó que en la Ciudad de México se ha trabajado intensamente en torno al cultivo del maíz, razón por la que se creó el Programa Integral de Maíz.

Como parte del programa se han llevado a cabo diversas acciones, como son: la producción de variedades criollas y de maíz de alta calidad proteínica; el rescate y mejoramiento de los maíces criollos, para lo cual se han realizado colectas y se planea la construcción de un banco de germoplasma; la producción de semilla normal y de alta calidad proteínica que será distribuida entre los productores.

Antonio Serratos, de la UACM, reconoció que hace falta más investigación sobre la presencia de maíz transgénico en México, pues las investigacionesque se han realizado arrojan resultados opuestos, algunas reconocen la presencia de maíz transgénico en Sinaloa, Oaxaca y Puebla, mientras otras no la reportan en ningún estado.

Serratos alertó que esta situación es delicada al ser nuestro país centro de origen, diversificación y distribución del maíz.

Otros investigadores participantes en la jornada fueron Antonio Turrent, del Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas, Forestales y Pecuarias, y Bram Govaerts, del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo.

Turrent aseguró que no es inevitable que el déficit nacional de granos continúe en la misma tendencia, y explicó que si se usan las variedades correctas y los terrenos adecuados la producción del país podría elevarse.

Por su parte, Govaerts afirmó que si los agricultores mexicanos emplearan la agricultura de conservación, es decir, aquella en que conserva los rastrojos en la superficie, se mueve mínimamente el suelo y se rota el cultivo, podrían aumentar su rendimiento de manera importante.

febrero 8, 2013

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *