Milpa, monte y agua: acervos de la Huasteca

Mauricio González González

La Jornada del Campo

18 de enero de 2014

FOTO: Roberto Molina Ortiz

FOTO: Roberto Molina Ortiz

Los abuelos de la Huasteca nahua cuentan que el padre del maíz, deChikomexochitl, se fue un día a un lugar llamado Yohualexcan, en donde su destino corrió con la suerte de ser devorado por sus habitantes. El niño maíz día y noche esperó y esperó a su padre, mas éste no volvió, por lo que decidió pedirle a su madre un itakatl de siete tamales para irle a buscar. Al llegar a aquel lugar, cruzó un río y encontró al Patrón, al Dueño de los animales, quien le tendió una trampa: le dio de comer mucha mojarra para que, cuando estuviera lleno, lo devoraran. Sin embargo, el niño maíz comió y comió sin empacho. Viendo esto, el jefe de Yohualexcan prefirió hacer una apuesta con él. Debajo de un árbol, le aventaría una piedra al niño maíz; si no le pasaba nada, éste arrojaría otra contra el Patrón. El niño aceptó. El Dueño de los animales arrojó una gran roca contra Chikomexochitl, la que se desmoronó al momento de chocar contra el itacate del niño, quien después le arrojó los siete tamales y con ello le dio fin. Después, recogió los huesos de sus víctimas que yacían detrás del monte, e hizo despertar a su padre. Al ir de regreso a su casa, ambos oyeron al pájaro papán, el pájaro chismoso, que al cantar “pa-pan, pa-pan”, hizo saltar al padre del maíz, quien en ese movimiento se convirtió en venado.Chikomexóchitl lo agarró por la cola y sin querer se la cortó. Su padre no quiso que le vieran así, por lo que le pidió que le dejara en el monte y fuera al lado de su madre. El niño maíz obedeció, mas lo hizo montado en el pájaro papán, a manera de castigo. Al llegar con su madre el pájaro papán volvió a cantar, lo que provocó que ella saltara y se convirtiera en venado también. Así, ella pudo reunirse nuevamente con su esposo, allá, en el monte.

Tata Jesús, curandero de Huexotitla, en Ixhuatlán de Madero, Veracruz, solía en vida contarkuentos que los “pasados” le narraron. Antes de cada “costumbre”, es decir, del ritual vernáculo ofrecido a los “Dueños”, recortaba una infinidad de figuras antropomorfas de papel que servían de “ropa” para los “Patrones”. Es por medio de esas narrativas como nos llegan noticias de cómo nacieron los animales, de sus cualidades, de cómo es el mundo de los muertos, pero también el monte, elementos propios de su culinaria y los apegos. En ellos aparece una sociedad habitada por entes cuya jerarquía impone respeto y cuidados que no han de obviarse, pues la existencia del mundo puede ponerse en vilo si ello no se realiza. Así, una política de intercambio cosmológico se ejerce como forma privilegiada de hacer comunidad.

Así, todo ritual convoca a diversos númenes a que asistan al convivio, tal como los humanos lo hacen en las parcelas y fiestas. Al son de canarios llega el Viento, la Santísima Sirena (Dueña del agua) junto a sus achanej, el Trueno y Relámpagos, Padre y Madre Tierra, el Fuego y numerosos Cerros Patrones. Pero hay un tipo de entidades cuyo lugar es especial, el reservado a aquellos recortes que visten manta, a la manera del masesual, del campesino nahua: las Semillas. En un pequeño chikiuitl(canasta) varios recortes de hombre y de mujer son atados en pareja. Son los tonalij o espíritus de las Semillas. Todos están y todos bailan al ir a la limpia o al andar hacia el pozo o al altar del cerro. La calabaza, el chile, el ejote, el cacahuate, el frijol, el camote, el plátano, la naranja, el epazote, el chayote, la guayaba, la cebolla y, con especial cariño, Chikomexochitl y Makuillixochitl, espíritu masculino y femenino del maíz, héroes culturales. Si la milpa huasteca es una que aún se considera de subsistencia, ello ha de tomarse como la que brinda las condiciones cosmológicas de posibilidad de la vida y su diversidad.
Henri Puig en Vegetación de la Huasteca, (México). Estudio fitogeográfico y ecológico (1991 [1976]), distingue tres tipos de formaciones ecológicas: las de llanura, cálidas (tf > 18°), más o menos húmedas de sur a norte; las de la Sierra Madre, más frescas (tf < 18°) y húmedas sobre la vertiente oriental, más secas al oeste y; formaciones de las mesetas, que pueden ser frescas y secas. A cada una le corresponde la dominancia de algún tipo florístico: la meseta cuenta con flora autóctona, la Sierra Madre con holártica y la llanura costera con neotropical.

No obstante, esta biodiversidad ha sido impactada desde el siglo XVII por la introducción de ganado y la tala inmoderada, siendo hoy día una de las fases más inmoderada en este aspecto, donde la afrenta cobra mayores dimensiones al incluir también a su agrodiversidad y diversidad cultural, pues proyectos mineros como el de Naopa, en Molango o el megaproyecto petrolero Aceite Terciario del Golfo, que abarca por lo menos 16 municipios de Veracruz y Puebla, obvian la vocación productiva de estas tierras, de sus Dueños, pueblos y costumbre. Mas donde hay opresión hay resistencia, y las comunidades huastecas nunca han sido la excepción. Ecos de múltiples voces opositoras suenan ya

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enero 18, 2014

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