Megaproyectos atentan contra nuestro territorio, advierten pueblos originarios

  • Realizan primera reunión de comunidades y barrios del DF

Rosa Rojas

La Jornada

3 de febrero de 2014

El desarrollo de megaproyectos que pretenden construirse con inversión privada como el Arco Sur; centros comerciales como el que Chedraui busca edificar en Xochimilco; el Tecnoparque en la Alameda del Norte, en Azcapotzalco; un centro hípico en Xochimilco o la autopista Naucalpan-Toluca, en San Francisco Xochicuautla, estado de México, atentan contra el territorio de los pueblos originarios y hay que combatirlos, se planteó durante la primera Reunión de Comunidades, Pueblos y Barrios del Distrito Federal.

En el acto, convocado por el Congreso Nacional Indígena (CNI) y la comunidad de Milpa Alta, se manifestaron posiciones encontradas respecto a la actitud que debe tomarse ante las autoridades: hubo quienes proponen negociar con ellas y quienes defienden la postura tradicional del CNI de no hacer ningún acuerdo con las mismas.

En la discusión se criticó la ausencia de los pueblos de Milpa Alta–en relación a la poca participación de comuneros de los nueve pueblos–, señalándose que la problemática de la comunidad es grave y los representantes de los pueblos no se han manifestado al respecto; se aseveró que ha habido insuficiente respuesta para la defensa de los bosques y se reprobó en varias ocasiones que hubiera funcionarios de la delegación en la reunión.

El Movimiento Ciudadano de Milpa Alta propuso redactar un documento que sería entregado al Gobierno del Distrito Federal, exigiendo los derechos colectivos de los pueblos, el respeto a la autodeterminación, a la tierra, al agua y al aire, para que ningún particular les quite su derecho a decidir. Además, que las comunidades sean retribuidas por los servicios que otorgan a la ciudad. Si el gobierno se niega a dar salida y generar mesas de trabajo y disposiciones para dar solución y pleno uso de nuestros espacios y legítimos bienes comunales, se llamaría a la resistencia civil, mediante la suspensión del pago de impuestos por servicios.

Sin embargo, otro participante respondió: Como CNI no estamos por reconocer un gobierno que no sirve. Enviar este documento es avalar un gobierno que no reconocemos, subrayando que lo primordial es llevar los acuerdos a la región centro y fortalecer el ejercicio de su autonomía.

Se propuso, para resolver el problema de la falta de agua en Milpa Alta, que se lleve el líquido de la planta tratadora de Xochimilco a las zonas áridas de la comunidad.

Varios delegados de Xochimilco enumeraron los megadesarrollos que se están construyendo, como un centro Hípico en Xochitepec, o la tienda de Chedraui, contra la cual hay tres juicios pendientes. Se criticó que muchos de los ejidatarios estén dispuestos a vender la poca tierra que les queda, por lo que es urgente avanzar en la protesta, pero también en la organización de los pueblos. Se anunció que el 16 de febrero se realizará una consulta para buscar detener la construcción de 86 residencias y el citado club hípico.

Fue reiterada por varios de los ponentes la necesidad de reconstituir las asambleas comunitarias de los pueblos, recuperar los espacios perdidos en la comunidad –por ejemplo, una parte del deportivo Reynosa, en Azcapozalco, que se maneja de manera autónoma–, retomar la educación comunitaria a través de principios éticos como la defensa del bien común y la necesidad de  crear medios de comunicación propios, además de integrar una red con los medios alternativos ya existentes.

Se acordó además apoyar la lucha de la tribu Yaqui de Sonora por el agua, de la que está siendo despojada por el gobierno estatal mediante el acueducto Independencia.

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