Rarámuri y O’dam en el senado: “ni con 100 cruzadas contra el hambre”

Ojarasca

Junio de 2013

Tseltales de Bachajón, Chiapas, regresan de la cosecha. Foto: Enrique Carrasco

Tseltales de Bachajón, Chiapas, regresan de la cosecha.
Foto: Enrique Carrasco

Una voz se hizo escuchar en la capital del país el 3 de junio: “Hemos llegado al Senado de la República representantes de siete comunidades rarámuri y o´dam de los municipios de Bocoyna, Guadalupe y Calvo y Urique, en la sierra Tarahumara. Algunos de nosotros, para venir acá, caminamos dos días entre cumbres y barrancas, para llegar a Guachochi y de ahí a la ciudad de Chihuahua.

“Durante más de 40 años hemos luchado por el reconocimiento de nuestro territorio y la protección de nuestros recursos naturales ante diversos tribunales con acciones jurídicas, administrativas y penales. En todos y cada uno de los juicios hemos presentado pruebas del despojo por parte de caciques, mestizos, madereros, empresarios y políticos. Todos y cada uno de ellos han sido protegidos por los gobiernos en turno. Como resultado sólo hemos tenido que los juicios se alarguen eternamente, en algunos con sentencias negativas, y cuando hemos ganado las sentencias no han sido ejecutadas, como es el caso de la de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) en marzo de 2012, para la formación del Consejo Consultivo del Fideicomiso Barrancas del Cobre.

“Por la defensa de nuestros territorios hemos recibido el hostigamiento, las amenazas y la violencia, llegando incluso al asesinato de integrantes de alguna de nuestras comunidades. Además el gobierno del estado ha iniciado una campaña para decir que nos oponemos al desarrollo, esto es una mentira, pues la extrema pobreza, las muertes de niños y mujeres, el que la mayoría de nuestra gente no sepa leer y escribir demuestra que la riqueza que se ha sacado de nuestros territorios durante siglos se la han llevado otros. Por ello creemos que ni con 100 cruzadas contra el hambre podrán mejorar con nuestra situación. Vivimos con miedo, violencia e inseguridad para nuestras familias, autoridades tradicionales, todo ello por hacer la defensa de nuestro territorio y nuestro bosque”.

Los representantes de Choréachi, Coloradas de la Virgen y Mala Noche (Guadalupe y Calvo), Huitosachi, Bakajipare y Mogótabo (Urique) y Bosque de San Elías Repechike (Bocoyna), todos en Chihuahua, exigieron que se haga efectivo su derecho a la consulta en todas las acciones del gobierno que afecten su territorio, como los proyectos de desarrollo turístico, forestal, minero y de infraestructura. Emplazaron a las instituciones directamente. Que Semarnat y Profepa “suspendan de manera definitiva los permisos de aprovechamiento forestal dados sobre nuestros territorios”. Que se ejecute la sentencia de la SCJN. Que Conagua aplique la ley a los hoteles que contaminan la barranca. Que Sectur, Fonatur y el gobierno de Chihuahua suspendan de manera definitiva las obras del proyecto turístico del Fideicomiso Barrancas del Cobre, y que Sedatu “revise los expedientes agrarios para proponer medidas de solución alternas a la problemática que enfrentamos”.

Demandaron a “las autoridades competentes” garantizar la seguridad de las comunidades y sus representantes, y que “se investigue y castigue a los responsables de los homicidios hasta ahora cometidos” en la región.

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