Noticia: 20 años de los acuerdos de San Andrés

Se cumplen 20 años de la firma de los acuerdos de San Andrés

  • El Estado nunca llevó a cabo los compromisos asumidos

HUELLA. En el Tribunal Permanente de los Pueblos, Rosendo Gómez, integrante de la mesa directiva de la Asociación Civil Las Abejas, recordó que en Acteal se ejecutó a 19 mujeres, 14 niñas, 4 niños, 4 no nacidos y 8 hombres, el 27 de diciembre de 1997. (Foto: ESPECIAL )

En este poblado tzotzil se iniciaron el 19 de octubre de 1995 los llamados diálogos de San Andrés, luego de que se logró restablecer el contacto entre el gobierno mexicano y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), el cual había volado por los aires el 9 de febrero de ese mismo año, cuando el presidente Ernesto Zedillo, con dos meses en el cargo, ordenó una amplia ofensiva militar contra los rebeldes y rompió una tregua de 13 meses, en los que las partes buscaban vías para solucionar las demandas del levantamiento indígena de enero de 1994. Sus causas habían sido aceptadas como legítimas por el Estado. El 16 de febrero de 1996, hace 20 años, los delegados del gobierno y la comandancia del EZLN firmaron los primeros de una serie de acuerdos entre las partes, los correspondientes a derechos y cultura indígenas. El compromiso nunca fue cumplido por el Estado.

Hoy, al llegar a la cabecera municipal de San Andrés (oficialmente Larráinzar; Sakamch’en de los Pobres para el EZLN desde diciembre de 1994, al establecer sus municipios autónomos), lo primero que uno topa, como hace 20 años, es la base del Ejército federal, la cual recuerda que la guerra no ha terminado.

Paradójicamente, en este poblado se construiría una situación excepcional en estas tierras indígenas. Tras dos décadas de militarización sostenida, contrainsurgencia incluso paramilitar, divisiones comunitarias inducidas por programas oficiales y proselitismo partidario, las dos presidencias municipales –autónoma y oficial– conviven a la vista de todos y no es infrecuente que tomen decisiones en común. Así, cada una tiene su mercado y las respectivas oficinas de bienes comunales funcionan literalmente pared con pared.

La modesta plaza que se hizo célebre en tiempos de los diálogos ahora es un bien cuidado parque, renovado a fondo por acuerdo entre autónomos y oficialistas. La biblioteca, bajo cuyos portales el mundo tuvo acceso a aquellas negociaciones históricas, acoge oficinas del municipio autónomo. A sus espaldas la cancha de basquetbol, que en 1995 fue acondicionada para las pláticas, ha recuperado su uso original. Los andreseros han mostrado notables capacidades de acuerdo y convivencia, a pesar de las políticas oficiales que inducen divisiones comunitarias.

Los acuerdos incumplidos

La primera de las mesas de diálogo pactadas por el gobierno y los zapatistas hace dos décadas, con la participación de representantes indígenas de todo el país, versó sobre derechos y cultura indígenas. Otras mesas tratarían de democracia y justicia, bienestar y desarrollo, conciliación en Chiapas y derechos de la mujer. Un sexto capítulo sería la firma de la paz.

En la primera fase del proceso, a la postre abortado, participaron 188 personas del lado gubernamental y 308 invitados y asesores del EZLN. El diálogo produjo frutos y el 16 de febrero del año siguiente las partes firmaron un primer documento e iniciaron la segunda mesa, que nunca concluyó.

Una condición para la paz era hacer modificaciones constitucionales en materia indígena. Con el apoyo de la Comisión Nacional de Intermediación (Conai), la iniciativa sería elaborada por la Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa), integrada por diputados y senadores de todos los partidos. El EZLN aceptó y el gobierno federal, por conducto del secretario de Gobernación Emilio Chuayffet, aseguró: Sabremos honrar nuestros compromisos. Sin embargo, el 28 de noviembre de 1996, en la sala de juntas del hotel Flamboyant, en San Cristóbal de las Casas, Chuayffet se desdijo argumentando fallas jurídicas en el texto. Ante el reclamo de la Cocopa, respondió célebremente:Disculpen, pero cuando me comprometí me había tomado 18 chinchones y no estaba en condiciones para asumir un acuerdo de esa naturaleza. El gobierno de Ernesto Zedillo presentó una contrapropuesta que no satisfacía las demandas de los rebeldes. Y ya no hubo más diálogo ni acuerdos.

Por Hermann Bellinghausen, 17 de Febrero 2016.

Fuente: La Jornada

febrero 26, 2016

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