N° 76

Abril 2013

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Los venenos industriales con los que las corporaciones pretenden producir grandes cantidades de alimentos siguen matando personas, animales y la biodiversidad en general, mientras agotan los suelos, nulifican la rentabilidad y contaminan irreversiblemente el ambiente, los cuerpos de agua y la atmósfera. ¿Quién los quiere? Las grandes empresas lucran y sigue la muerte andando. Biodiversidad, sustento y cultura documenta su escalada y las luchas de los pueblos.

 

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